miércoles, 14 de enero de 2009

SE VA MENDEZ Y LLEGA BERMUDEZ!

Atrás quedó Méndez y llegara Bermúdez, protagonista de la nueva novela de Caracol.
Terminó Hasta que la plata nos separe y esta novela lo dejó bien parado en el medio ¿Qué se dedicó a hacer?
Me dejó bien parado en el medio y en varias partes del mundo: En Ecuador, Guatemala, Salvador, Estados Unidos... Me dejó bien como artista a nivel profesional, pero como me dejó seco tuve que descansar y durante ese tiempo estuve con mis hijos, me fui de vacaciones para nuestras maravillosas costas y luego retomé el trabajo.
¿En algún momento de su vida artística le perdió la fe a la actuación?
No tanto la fe. Sino que a veces uno queda desencantado de que se hagan cosas sin calidad. Pero en este momento le doy gracias a Dios de haber podido participar en proyectos buenos y exitosos.
Con Méndez usted fue nombrado personaje del año ¿tanta euforia y tanta popularidad le hicieron perder los estribos?Es muy complejo cuando te vuelves tan popular. Esa novela me mandó, como le digo a mis hijos, al infinito y al más allá. Así que quien niegue que el éxito raya...Eso es algo complejo de manejar.
Lo que pasa es que la madurez y los años de experiencia me ayudaron a saber que esto va y viene.
¿Después de tres series seguidas como protagonista estaría dispuesto a aceptar uno en el reparto?
Yo soy un actor que comencé siendo de reparto y llegará el momento en el que solo me llamen para hacer de reparto. Seguramente lo voy a hacer y lo voy a disfrutar. Pero si tengo la oportunidad de seguir protagonizando pues toca responder.
¿Por qué todos odian a Bermúdez?
No puedo hablar mucho del tema. Pero lo bonito es que es un personaje de carne y hueso que puede existir en cualquier parte del planeta. Me gustan esos personajes y me sentí halagado cuando Dago (García) me dijo o es usted o es usted.
¿Y a Víctor cuántas lo odian y cuántas lo aman?
Jajajj....Por lo menos sé que mi familia, mis hijos y Andrea (su nueva compañera) me aman. Y los otros...no sé, hay mucha gente que me admira y me quiere, pero como decía mi mamá: uno no es perita en dulce, pero con humildad trato de ser muy agradable.